Ahora, imagina que en la mesa de al lado está Laura, una analista financiera que ve los mismos gráficos que Daniel, pero interpreta una historia completamente diferente. Para ella, el "oro digital" no es más que un espejismo brillante.

"Llámenme anticuada", dice con una calma que inquieta. "Pero el valor de algo debería estar anclado a la realidad. ¿Qué produce Bitcoin? ¿Qué flujo de caja genera? Absolutamente nada. Su precio se basa en una única cosa: la esperanza de que alguien más te lo compre más caro mañana. Es la definición de un activo puramente especulativo".

Laura saca a relucir la volatilidad salvaje. "¿Cómo puedes llamar 'reserva de valor' a algo que puede perder el 20% de su precio mientras duermes? La gente ha perdido los ahorros de su vida por un tuit o un rumor".

Luego apunta a dos elefantes en la habitación. Primero, la regulación. "Los gobiernos no van a ceder el control del dinero tan fácilmente. En cualquier momento, una regulación estricta en Estados Unidos, Europa o China podría hacer que este castillo de naipes se derrumbe. Están jugando en un campo minado sin saber dónde pisar". #bitcoin $BTC