Cuando el precio se encuentra cerca de un soporte o una resistencia, uno de los errores más comunes es actuar por impulso. Muchos traders entran simplemente porque “el precio está en una zona clave” o porque “la última vez rebotó o cayó desde ahí”. El problema es que el mercado no repite, reacciona.
Un soporte o una resistencia no son puntos mágicos, son zonas de probabilidad. Su función no es garantizar un giro, sino mostrar dónde el mercado podría tomar una decisión. Operar solo por la ubicación del precio es operar sin confirmación. En mercados fuertes, los soportes se rompen; en mercados débiles, las resistencias ceden. El nivel por sí solo no basta.
Lo más recomendable es esperar la reacción, no anticiparla. Observar cómo se comporta el precio al llegar a la zona —velas, rechazo, volumen, estructura— aporta información real. Si el mercado muestra absorción, rechazo claro o cambio de estructura, entonces existe un argumento técnico para entrar. Si no hay reacción, no hay trade.
Además, el contexto es clave. Un soporte en tendencia bajista no tiene la misma probabilidad que uno en tendencia alcista. Pensar que “siempre ha funcionado antes” es ignorar que las condiciones del mercado cambian. Cada toque al nivel lo debilita o lo transforma.
Las mejores entradas no nacen de la urgencia, sino de la paciencia. El trader consistente no adivina giros: espera que el mercado confirme su intención y actúa cuando el riesgo está claramente definido. En trading, no gana quien entra primero, sino quien entra con sentido.