Las zonas amarillas y más intensas indican niveles donde existe una alta acumulación de órdenes, normalmente de grandes participantes, mientras que los tonos más fríos representan menor interés. En el gráfico se observa cómo el precio se mueve dentro de un rango claramente delimitado por dos áreas de alta liquidez, una por encima y otra por debajo del precio actual, lo que sugiere un equilibrio temporal entre compradores y vendedores.
La lectura clave es que el precio tiende a ser atraído hacia estas zonas de liquidez, ya que ahí es donde el mercado puede ejecutar grandes volúmenes con menor deslizamiento. Cuando el precio se acerca a una zona amarilla inferior, suele actuar como soporte, absorbiendo ventas; cuando se aproxima a la zona superior, funciona como resistencia, absorbiendo compras. El hecho de que el precio respete estas áreas y rebote dentro del rango indica fase de consolidación, no de tendencia fuerte.
Para el trader, esto implica que las rupturas reales solo tendrán validez si el precio logra atravesar una zona de alta liquidez y mantenerse fuera de ella. Mientras eso no ocurra, el escenario más probable es continuación lateral, barridos de liquidez y falsas rupturas, favoreciendo estrategias de rango más que entradas impulsivas siguiendo el precio.