La inflación es uno de los costos más invisibles en cripto: no se ve, pero diluye a todos. No aparece como una comisión directa, pero reduce silenciosamente el valor de cada token en circulación. Cuando la emisión no está conectada con uso real, el token se convierte en presión de venta constante y la red termina financiándose a costa de sus propios usuarios, no de su crecimiento. Muchos protocolos confunden actividad con sostenibilidad: más tokens emitidos, más recompensas, más ruido en el mercado. Pero sin demanda genuina por el servicio, ese modelo solo acelera el desgaste. La red sigue viva en apariencia, pero su economía se vacía por dentro.

Walrus intenta evitar este ciclo vinculando $WAL al funcionamiento directo del almacenamiento descentralizado: pago por uso, incentivos por mantener datos disponibles y costos predecibles para aplicaciones que necesitan planificar a largo plazo. Así, el token no solo circula, sino que cumple una función operativa dentro del sistema. Si la emisión crece sin adopción, el modelo falla. Si crecen juntos, la red se vuelve sostenible. En infraestructura, esto no es un detalle técnico: es la diferencia entre sobrevivir varios ciclos de mercado o desaparecer cuando baja el entusiasmo. Diseñar inflación sostenible no es marketing, es supervivencia.

@Walrus 🦭/acc #walrus $WAL