Escalar no significa solo tener más usuarios. Significa manejar más datos, más nodos, más tráfico, más costos operativos y más tokens en circulación. Es en esta etapa donde muchos modelos que funcionaban “en pequeño” empiezan a fallar.
Si el uso crece 10x pero los costos crecen 50x, el sistema se vuelve insostenible. Si los incentivos para nodos aumentan más rápido que la demanda real por almacenamiento, la inflación se vuelve tóxica. Y si el token pierde estabilidad, toda la red lo siente. La mayoría de los protocolos parecen sólidos en etapas tempranas porque están subsidiados por emisión. El problema aparece cuando el crecimiento real debe sostener esa estructura.
El reto de Walrus no es solo funcionar hoy, sino mantener el equilibrio cuando el almacenamiento se multiplique y $WAL tenga que coordinar una red mucho más grande, diversa y exigente.