Según las estimaciones de S&P Global Energy, en los próximos cuatro años, la producción petrolera venezolana podría subir de un promedio de alrededor de 800.000 barriles diarios en 2025 a una media de 1.500.000 barriles en 2030; sin embargo, para alcanzar este objetivo se necesitarían inversiones de US$3.200 millones anuales.
Según S&P Global Energy es fundamental que Venezuela modifique su régimen fiscal petrolero si aspira a alcanzar niveles de inversión suficientes para reactivar una producción petrolera muy inferior a su potencial, debido al fuerte deterioro de su infraestructura.