Cuando escuchas la palabra futuros, muchos piensan automáticamente en alto riesgo, liquidaciones y pérdidas. Pero la realidad es distinta: los futuros no nacieron para que los traders pierdan dinero, nacieron para gestionar riesgo, anticipar precios y dar liquidez al mercado.
Un contrato de futuros es un acuerdo para comprar o vender un activo (como Bitcoin, Ethereum o $BNB ) a un precio determinado, sin necesidad de poseerlo realmente. En Binance, estos contratos replican el precio del activo en tiempo real, permitiendo operar tanto al alza (long) como a la baja (short).
Aquí está la clave:
👉 en futuros no compras la criptomoneda, operas su movimiento.
Por eso el volumen en futuros suele ser mucho mayor que en el mercado spot. Los grandes participantes —traders profesionales, instituciones y market makers— prefieren los futuros porque les permiten:
Proteger posiciones (cobertura)
Operar con mayor capital
Aprovechar movimientos en cualquier dirección
Entrar y salir con mucha más liquidez
A diferencia del mercado spot, donde solo ganas si el precio sube, en futuros el mercado bajista también es una oportunidad. Esto no significa que sea más fácil, significa que es más flexible.
En Binance, los futuros más usados son los perpetuos, llamados así porque no tienen fecha de vencimiento. Para que el precio del contrato no se despegue del precio real del mercado, existe el funding rate, un pequeño ajuste entre traders que mantiene el equilibrio. Pero eso lo veremos más adelante.
Por eso, antes de hablar de apalancamiento, entradas o estrategias, es fundamental comprender que los futuros:
Amplifican resultados (buenos y malos)
Exigen disciplina
Premian la gestión del riesgo, no la impulsividad
Quien aprende a usarlos con cabeza, los ve como una ventaja.
Quien entra sin preparación, los ve como un enemigo.


