En Venezuela, el mercado cripto no descansa, pero esta vez la noticia no es que subió, sino que se desinfló. Tras un inicio de enero frenético, donde el pánico político y la incertidumbre llevaron al USDT (Tether) a rozar niveles absurdos, el mercado parece haber puesto los pies en la tierra.
Si hace apenas un par de semanas veíamos a los usuarios en Binance desesperados por comprar a cualquier precio, hoy el panorama es distinto. ¿Qué pasó?
Del pánico a la corrección
No fue una caída del dólar a nivel mundial, sino un ajuste de cuentas local. A principios de mes, la tensión política disparó la demanda: todo el mundo quería refugio y el USDT era la salida más rápida. Eso creó una "burbuja de pánico" en el P2P, inflando el precio muy por encima de lo que la economía real podía aguantar.
Lo que estamos viendo ahora es una corrección técnica. El mercado se quedó sin "gasolina" (bolívares líquidos) para seguir comprando a esos precios tan altos, y los vendedores, ante la falta de demanda, tuvieron que empezar a bajar sus tasas para poder salir de sus activos.
Los factores del bajón:
Agotamiento de la liquidez: Después de las fiestas y el corre-corre de principios de año, los bolívares escasean en las cuentas. Sin compradores, el precio no tiene otra opción que bajar.
Intervención silenciosa: Aunque el dólar oficial (BCV) sigue su propio ritmo, la brecha se había vuelto tan insostenible que el mercado terminó ajustándose por inercia para no quedar totalmente desconectado de la realidad comercial.
Límites en plataformas: Exchanges como Binance aplicaron filtros para evitar que la especulación se saliera de control, ayudando a que el precio encontrara un "piso" más estable cerca de los 340-345 Bs.
¿Oportunidad o advertencia?
Para el que ahorra en cripto, ver la caída asusta. Para el que necesita comprar para pagar proveedores o resguardar el sueldo, este respiro es una ventana de oportunidad.
Sin embargo, en Venezuela nada es definitivo. El USDT sigue siendo el termómetro del humor social y, aunque hoy bajó, la historia nos dice que en este país el dólar no se queda quieto por mucho tiempo. Por ahora, la burbuja se pinchó, pero el tablero sigue encendido.
