El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió la Licencia General N.º 46, una modficación sustancial al régimen de sanciones que regula las operaciones con petróleo venezolano. Por primera vez desde la imposición de las restricciones en 2019, Washington autoriza todas las actividades de la cadena petrolera, desde la extracción hasta la comercialización internacional, aunque bajo un esquema de control jurídico y financiero sin precedentes. Hasta ahora, solo se permitían operaciones mínimas destinadas a evitar daños a la infraestructura o riesgos para la seguridad industrial.

La nueva licencia habilita a entidades estadounidenses establecidas a participar en la producción, transporte, refinación, almacenamiento y venta de crudo venezolano. Sin embargo, cada una de estas actividades queda condicionada a un conjunto de requisitos formales que reconfiguran por completo la relación comercial con PDVSA. Entre ellos destaca la obligación de que todos los contratos se rijan por leyes estadounidenses y que cualquier disputa se resuelva exclusivamente en tribunales de Estados Unidos.

Otro cambio estructural es el manejo de los pagos. Cualquier monto destinado a personas o entidades bloqueadas debe canalizarse a través del fondo especial creado por la Orden Ejecutiva del 9 de enero de 2026, firmada por el presidente Donald Trump, lo que garantiza que los ingresos no queden bajo control directo del Gobierno venezolano.

Aunque la licencia amplía el margen operativo, mantiene prohibiciones estrictas: no se permiten pagos en oro ni en criptomonedas emitidas por Venezuela, ni transacciones con actores vinculados a Rusia, Irán, Cuba, Corea del Norte o China. Además, se exige un sistema de reportes periódicos al Departamento de Estado y al Departamento de Energía, detallando volúmenes, destinos, valores y cualquier pago al Estado venezolano.

Entre los elementos menos visibles pero cruciales figuran la autorización para contratar seguros marítimos, servicios portuarios y swaps de crudo o diluyentes, aspectos logísticos que determinan la viabilidad real de las operaciones. La Licencia 46 abre la puerta a un flujo petrolero más amplio, pero bajo un marco que centraliza el control en manos de Washington y redefine las reglas del juego para PDVSA y sus contrapartes.

La Tabla Blog | Plataforma de Periodismo de Datos | 29 ENE 2026

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