¡Imagínate esto, Mi amigo, llamémoslo Juan, un día me dice, "¡Coño, David! Me voy a meter en esto de las criptomonedas, a ver qué tal". Yo, medio escéptico, le pregunto: "¿Y con cuánto vas a empezar, millonario?". Y el tipo, con toda la fe del mundo, me suelta: "¡Con 10 dolaritos, papá! Si se pierden, ni me duele".
Pues nada, Juan compró una de esas criptos que nadie conocía, de esas que el nombre parece un trabalenguas. Y el muy afortunado, ¡la pegó! Al día siguiente, la criptomoneda subió como la espuma. Juan revisa su cuenta, y ¡sorpresa! Esos 10$ se habían convertido en 50$. ¡Cincuenta! Estaba vuelto loco, llamándome a cada rato: "¡David, somos ricos! ¡Te lo dije! ¡Vamos a comprar una isla!". Yo me reía, claro.
La emoción lo tenía por las nubes. Se sentía el Warren Buffett de las criptos. Así que, con esa confianza de ganador, al día siguiente, Juan, ni corto ni perezoso, agarró los 50$ que "ganó" y los metió completicos en otra criptomoneda. Según él, "esta es la buena, esta sí que va a explotar". La verdad es que explotó, pero para el otro lado. Al día siguiente, cuando revisó, ¡zas! Los 50$ se habían esfumado. Se quedó en cero.
Me llamó con una voz que parecía un lamento. "David, me pelé... ¡Lo perdí todo!". Y yo, aguantándome la risa, le dije: "Bueno, Juan, al menos aprendiste algo, ¿no? Que en esto de las criptos, a veces es mejor retirarse a tiempo". Nos reímos un buen rato. Y hasta el día de hoy, cada vez que hablamos de invertir, le digo: "¿Vas a meter otros 10$ para convertirlos en 50$ y luego perder los 50$?". Siempre nos echamos unas buenas carcajadas.
$BTC Subira a los 120K antes de julio. creo