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Hoy es 24 de febrero de 2026

Recuerdo la primera vez que estudié la estrategia de Bitcoin de Michael Saylor. No podía decidir si era una visión audaz o una locura controlada. No había punto medio. Hoy, con Bitcoin cotizando cerca del rango bajo de 60K y miles de millones en pérdidas no realizadas en el balance de su empresa, ese mismo debate ha regresado — solo que ahora la presión es real.

Sobre el papel, la caída es pesada. Cualquiera que haya mantenido una gran posición a través de la volatilidad entiende ese sentimiento. He visto operaciones volverse profundamente rojas antes. La mente comienza a negociar consigo misma. “Rebotará.” “Solo mantén.” “Promedio a la baja.” Esa batalla psicológica es más dura que el propio mercado.

Saylor, sin embargo, no ha flaqueado públicamente. Continúa enmarcando la caída como parte del largo ciclo de adopción de Bitcoin. Para él, la volatilidad es estructural, no emocional. Esa consistencia es rara.

Pero la experiencia me ha enseñado algo importante: la convicción solo funciona cuando el horizonte temporal coincide con la estrategia. Las instituciones pueden sobrevivir a caídas profundas porque operan con planes de capital a varios años. Los traders minoristas que utilizan apalancamiento no pueden jugar ese mismo juego de manera segura.

Aquí es donde muchas personas malinterpretan su enfoque. La asignación a tesorería a largo plazo es diferente de promediar emocionalmente a la baja. Una es estrategia de balance, la otra es trading reactivo.

Ahora mismo, Bitcoin sigue bajo presión. Las pérdidas son reales. La volatilidad es real. La creencia sigue siendo fuerte.

La verdadera pregunta no es si Saylor tiene razón o no hoy.

Es si entiendes qué juego estás jugando.

La convicción a largo plazo requiere paciencia y disciplina de capital. El trading a corto plazo requiere estructura y control de riesgos estricto.

Confundir los dos — y el mercado te corregirá rápidamente.