A medida que las sanciones occidentales continúan apretando su agarre sobre Rusia, el presidente Vladimir Putin ha estado redirigiendo constantemente las líneas de vida económicas de su país hacia Asia. La estrategia, a menudo descrita como un 'giro hacia el Este', ya no es solo un punto de conversación geopolítica; se ha convertido en un mecanismo de supervivencia, remodelando flujos comerciales, estructuras financieras y alianzas regionales.
En los últimos meses, Putin ha intensificado las asociaciones con Indonesia, Vietnam, India y otras naciones del sudeste asiático, buscando asegurar una posición más fuerte en mercados que están menos restringidos por políticas occidentales. En el Foro Económico Internacional de San Petersburgo 2025, Putin subrayó la importancia de reducir la dependencia de las monedas occidentales, destacando que casi el 40% del comercio exterior de Rusia ahora se realiza en rublos o en monedas alternativas de los BRICS. Este cambio no solo es una reacción a las sanciones, sino también un intento más amplio de redefinir el papel de Rusia en un mundo multipolar.