En el camino de ganar—ya sea a través de invertir, comerciar o construir tu propio negocio—el éxito no llega de la noche a la mañana. Cada persona que logra la libertad financiera ha enfrentado pérdidas, contratiempos y fracasos en el camino. La diferencia entre aquellos que tienen éxito y aquellos que se rinden es una regla simple: nunca te rindas.
Las pérdidas son lecciones, no fracasos
Cada pérdida lleva una lección oculta. Cuando una operación sale mal o una inversión no rinde, no es el final—es retroalimentación. Las pérdidas nos muestran qué mejorar, dónde ser más cuidadosos y cómo construir estrategias más inteligentes para el futuro.