La mayoría de la investigación y el desarrollo en blockchain se ha centrado históricamente en el movimiento: transacciones más rápidas, mayor rendimiento y aumento de la actividad por segundo. El éxito a menudo se mide por cuánto dinero fluye a través de la red, cuántas transacciones se ejecutan y qué tan rápido se confirman los bloques. Este enfoque asume que cuanto más movimiento, mejor es el sistema.
Sin embargo, cuando damos un paso atrás y examinamos cómo se comporta realmente el dinero en los sistemas financieros del mundo real, surge una pregunta más convincente: ¿por qué el dinero no se mueve más a menudo?