En un espacio tan dinámico como el cripto, es fácil creer que el éxito pertenece solo a aquellos que comercian rápidamente, reaccionan al instante y persiguen cada nueva tendencia. Si bien ciertamente existen oportunidades a corto plazo, la historia sigue mostrando que el pensamiento a largo plazo sigue siendo una de las estrategias más fiables en el mercado.
Bitcoin, por ejemplo, ha pasado por múltiples ciclos de extrema volatilidad: bonanzas seguidas de profundas correcciones. Sin embargo, con el tiempo, su tendencia más amplia ha recompensado la paciencia en lugar del pánico. Lo mismo se aplica a muchos proyectos sólidos de blockchain que se centran en la utilidad real, la adopción de desarrolladores y ecosistemas sostenibles en lugar de narrativas impulsadas por el entusiasmo.