Un hombre bastante común dijo una vez:
Como la tortuga, firme y humilde en su paso,
Mientras la liebre descansa con su fugaz orgullo,
Con cada paso que des, las recompensas crecerán,
Acumulándose de maneras que los impacientes no sabrán.
Como la tortuga, firme y humilde en su paso,
Mientras la liebre descansa con su fugaz orgullo,
Con cada paso que des, las recompensas crecerán,
Acumulándose de maneras que los impacientes no sabrán.
