Esta es una pregunta común entre quienes comienzan a invertir: ¿debería conservar un activo con pérdidas y esperar a que se revierta o venderlo pronto y pasar a otra oportunidad?
La respuesta es: depende. Depende de tus objetivos con ese activo.
¿Compraste pensando en el largo plazo?
Si el activo tiene buenos fundamentos y lo compró con una visión a largo plazo, vale la pena conservarlo.
El mercado es volátil en el corto plazo, con altibajos. Sin embargo, con el tiempo, los activos sólidos tienden a apreciarse en valor. Lo importante es que el saldo final sea positivo en el largo plazo, reflejando una trayectoria de crecimiento.
¿Lo compraste por especulación o sin fundamento?
Si el activo se compró a corto plazo, sin fundamentos sólidos, o ni siquiera entiendes lo que compraste, la mejor decisión es vender y salir.
¿Por qué? Porque el riesgo no vale la pena. Muchos creen que “sólo se pierde cuando se vende”, pero esto es un error. Mantener un activo especulativo o malo en caída no tiene sentido, ya que:
1. Tendencia bajista: No hay garantías de que dejará de caer. Puede seguir devaluandose indefinidamente.
2. Costo de oportunidad: El dinero que queda “atrapado” en este activo podría usarse para algo más prometedor.
Costo de oportunidad: ¿qué es?
Nuestro dinero es limitado. Si invierte en el activo "A" que está cayendo, no podrá aprovechar otras oportunidades de crecimiento en el activo "B".
Por ejemplo:
- Si se da cuenta de la pérdida con una pérdida del 20% y reinvierte en un activo en aumento, es más probable que recupere el 20% perdido y aún así obtenga ganancias.
- Por otro lado, si se espera a que el activo en caída se revierta, la tendencia es que la pérdida aumente al -30% o más. De esta forma, no sólo perderá otras oportunidades, sino que empeorará aún más su situación financiera.
Conclusión:
Mantener o vender un activo depende de su estrategia y de la naturaleza de la inversión. Si es un activo sólido a largo plazo, consérvelo. Si es especulativo o no está demostrado, es mejor reducir las pérdidas y redirigir el capital hacia mejores oportunidades.