#SecureYourAssets La noche va cayendo, la ciudad se ilumina como si se pusiera un nuevo abrigo brillante de colores. En la azotea de un viejo edificio, unos amigos se reúnen, compartiendo viejas historias, con risas resonando en el espacio abierto. La brisa nocturna fresca acaricia el cabello, trayendo consigo el aroma de la calle, de la noche, y de recuerdos que no se han desvanecido. En lo alto, el cielo brilla con estrellas, como testigos silenciosos de esos raros momentos de paz en la ajetreada vida. Hay noches que no se necesita mucho, solo amigos y comprensión son suficientes.