#TariffsPause #USChinaChipWar

Las tensiones entre EE. UU. y China están aumentando nuevamente, y, como es habitual, la tecnología se ha convertido en el punto de fricción. El nuevo "punto caliente" son los chips de IA avanzados de Huawei de la serie Ascend. La Oficina de Industria y Seguridad de EE. UU. (BIS) ha insinuado claramente: usar estos chips significa arriesgarse a atraer la ira de las reglas de exportación estadounidenses. Y créanme, en Pekín no lo han tomado como un gesto amistoso.

¿Por qué Pekín está enojado?

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China no se quedó en silencio. El portavoz Lin Jian calificó las acciones de EE. UU. como "un ejemplo típico de abuso de control de exportaciones y jurisdicción extraterritorial". En otras palabras: "Estás exagerando, América, ¡y eso no está bien!" Los chinos afirman que tales pasos no solo socavan la cooperación global en la industria de semiconductores, sino que también van en contra de las normas comerciales internacionales. Y, para ser justos, tienen razón sobre la violación: la cadena de suministro global ha estado funcionando desde hace tiempo sobre la base de la buena voluntad debido a todas estas volteretas geopolíticas.

Para Huawei, que lleva tiempo bajo la mira de Washington, esto no es solo otra restricción. Los chips de IA son la piedra angular de las ambiciones de China para lograr el liderazgo en inteligencia artificial. En esencia, EE. UU. parece decir: "Tal vez les dejemos TikTok, pero ¡nada de IA súper inteligente en sus propios procesadores!"

¿Mal momento o golpe intencionado?

Lo que resulta especialmente interesante es el momento de este agravamiento. Ocurrió justo después de lo que debería haber sido una negociación comercial "muy constructiva" en Ginebra, que terminó con un alto el fuego de 90 días en las guerras arancelarias. Ambas partes, aparentemente, debían estar buscando una desescalada, ¿verdad? Pero no. El Ministerio de Comercio de China acusó de inmediato a EE. UU. de socavar los acuerdos alcanzados, llamando a las nuevas reglas "discriminatorias" y "distorsionadoras del mercado". Incluso exigieron que la administración Trump "corregiera sus errores". Esto se asemeja a una mala ruptura, donde un socio intenta reconciliarse, mientras que el otro recuerda todas las viejas rencillas.

Al principio, el Ministerio de Comercio de EE. UU. declaró que el uso de chips Huawei Ascend "en cualquier parte del mundo" violaría el control de exportaciones. Luego suavizaron la formulación a "riesgo de" violar. Un pequeño cambio, pero muestra cuán rápido cambian las reglas en este juego de póker diplomático de alto nivel. Sin embargo, el mensaje principal sigue siendo el mismo: Washington busca mantener las tecnologías avanzadas lejos de la segunda economía más grande del mundo, citando la seguridad nacional.

¿Qué significa todo esto para el mundo de la tecnología (y para su billetera)?

¿Qué significan todas estas batallas por los chips para nosotros, especialmente para aquellos que siguen de cerca los mercados de criptomonedas y tecnología?

* Cadenas de suministro bajo presión: Prepárese para aún más volatilidad en la cadena de suministro global de semiconductores. China, sin duda, duplicará esfuerzos para lograr la autosuficiencia tecnológica. Esto podría llevar a innovaciones sorprendentes, pero también a fricciones continuas y a una posible fragmentación del mundo tecnológico. Su nuevo smartphone o tarjeta gráfica podrían convertirse en víctimas de este juego geopolítico.

* Escalación geopolítica: No se trata solo de una disputa sobre chips; es parte de una lucha ideológica y económica mucho más amplia. Estas escalaciones agravan aún más las relaciones entre EE. UU. y China, y cualquier deterioro serio de los lazos comerciales o tecnológicos podría desencadenar un efecto dominó en los mercados mundiales.

* Salto chino en innovación: Frente a las limitaciones, China se verá obligada a acelerar el desarrollo de alternativas nacionales. Esto podría llevar a un aumento drástico en la inversión en I+D y a un mayor enfoque en la creación de sus propios ecosistemas tecnológicos. Para los inversores, esto significa que deben prestar atención a las empresas tecnológicas chinas emergentes que dependen menos de las tecnologías occidentales. Quizás ahí es donde se encuentran los nuevos unicornios.

* Acusación de "acoso unilateral": La dura retórica de China, que califica las acciones de EE. UU. como "acoso unilateral" que, en última instancia, "se disparará en el pie", subraya el profundo resentimiento de Pekín. No se trata solo de una disputa comercial; es una batalla por la supremacía tecnológica y la influencia mundial.

De hecho, la guerra de los chips está lejos de haber terminado. Es una saga compleja y en constante evolución con serias repercusiones para el comercio mundial, el progreso tecnológico y las relaciones internacionales. Y, como siempre, cuando los elefantes pelean, la hierba sufre. Esperemos que prevalezcan las voces más sensatas (y, tal vez, una política más razonable sobre los chips), antes de que todo el paisaje tecnológico cambie de forma irreversible.

¿Cree que China podrá lograr una completa independencia tecnológica del Oeste, o la interdependencia global siempre será más fuerte que las ambiciones políticas?