Corea del Sur ha surgido como un jugador clave en el mercado global de criptomonedas, con un marco regulatorio que equilibra la innovación y la protección del inversor. El gobierno ha implementado políticas estrictas para garantizar la transparencia y frenar actividades ilegales, incluyendo la banca de nombre real obligatoria para transacciones de criptomonedas y estrictas medidas contra el lavado de dinero (AML). Los intercambios que operan en Corea del Sur deben cumplir con los requisitos de licencia bajo la Unidad de Inteligencia Financiera (FIU) y adherirse a la Regla de Viaje, que exige compartir detalles de las transacciones para transferencias que superen un cierto umbral.
En 2024, Corea del Sur introdujo regulaciones adicionales, incluyendo una prohibición de monedas de privacidad y un control más estricto de las ofertas iniciales de monedas (ICOs). La Comisión de Servicios Financieros (FSC) también ha sido proactiva en la supervisión de la manipulación del mercado y la imposición de sanciones por incumplimiento. A pesar de estas restricciones, el gobierno apoya el desarrollo de la tecnología blockchain, con iniciativas como el "Nuevo Acuerdo Digital" que fomentan la innovación en sectores como las finanzas y la logística.
Los inversores y las empresas deben navegar cuidadosamente estas regulaciones, ya que Corea del Sur continúa refinando sus políticas de criptomonedas. El enfoque del país refleja una postura cautelosa pero progresiva, con el objetivo de posicionarse como líder en el espacio de activos digitales mientras mitiga riesgos. El cumplimiento sigue siendo una prioridad máxima para cualquier persona que participe en actividades relacionadas con criptomonedas dentro de la región.
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