#CryptoRoundTableRemarks La Comisión de Valores y Bolsa acaba de dar un giro completo en la regulación de criptomonedas, y ya era hora.
En una mesa redonda innovadora la semana pasada, el presidente de la SEC, Mark Atkins, entregó un mensaje que habría sido impensable bajo la administración anterior: los ingenieros no deberían enfrentar persecución federal por escribir código. Punto.
Esto no es solo una limpieza regulatoria; es un cambio fundamental en cómo América trata la innovación financiera. Durante años, los desarrolladores de criptomonedas vivieron con el miedo constante de que sus proyectos de código abierto pudieran ponerlos en problemas legales. La SEC anterior trató cada contrato inteligente como una posible violación de valores, diciendo efectivamente a las mentes más brillantes de América que llevaran sus innovaciones a otro lugar.
Atkins cambió esa narrativa con una simple analogía: no demandas a Ford cuando alguien usa su auto para robar un banco. Los desarrolladores de software tampoco deberían ser responsables de cómo otros usan su código.
La comisionada Hester Peirce fue aún más lejos, enmarcando el código como discurso protegido bajo la Primera Enmienda. Este enfoque constitucional crea un cortafuegos entre el desarrollo legítimo y el abuso regulatorio.
El momento no podría ser mejor. Mientras las plataformas de criptomonedas centralizadas colapsaron de forma espectacular en 2022, los protocolos descentralizados siguieron funcionando. DeFi demostró su resiliencia cuando más importaba, sin embargo, los reguladores continuaron tratándolo como el problema en lugar de la solución.
Pero aquí está la matiz que importa: esto no es un todo vale. La SEC está explorando "exenciones de innovación" que permitirían a proyectos legítimos experimentar mientras mantienen las protecciones para los usuarios. Se trata de encontrar el punto ideal entre sofocar la innovación y prevenir el fraude.
El mensaje es claro: América quiere convertirse en la "capital cripto del planeta", y las regulaciones obsoletas no se interpondrán en el camino. Los desarrolladores finalmente pueden construir sin mirar por encima de sus hombros.
La pregunta ahora no es si DeFi prosperará, sino si otros países podrán mantenerse al día.