
Hay una verdad que,
cuando pienso que acabo de completar algo.
Lee un libro completo.
Resuelve un problema difícil.
Supera un desafío que parece la última misión en el juego.
Pero justo cuando iba a detenerme,
el mundo se abre aún más —
como un juego interminable sin final.
La escalera del conocimiento resulta que nunca tiene cima.
Cada escalón que subo,
revela otros escalones más.
Es como estar frente a una pintura fractal —
cuanto más haces zoom, más detalles nuevos descubres.
Y cada vez queda más claro que
este mundo nunca ha tenido límites.
Antes,
solía pensar que aprender era como escalar una montaña.
Cada vez que 'sabes más' es acercarte a un pico más alto.
Pero ahora está claro:
cada cima que alcanzo
es solo el borde del abismo de lo desconocido que espera ser explorado.
Si no estás atento,
la alegría del descubrimiento fácilmente puede convertirse en una obsesión de escalar sin parar —
y luego olvidar cómo disfrutar cada paso.
El verdadero crecimiento no está en ningún pico.
Está en la capacidad de escalar,
y al mismo tiempo reconocer una verdad sencilla:
Nadie sabe lo suficiente nunca.
El verdadero estudiante
no es la persona que 'sabe más',
sino la persona que sabe disfrutar de cada escalón que sube.
No esperes a que los fuegos artificiales estallen en un final glorioso.
Solo disfruta calladamente con cada piso que se abre.
Hay una pequeña cosa que me recuerdo a mí mismo:
Si la sensación de abrumo llega
cuando ves cuántas cosas no sabes —
entonces eso es una señal de que estás en el camino correcto.
Ser humilde ante el conocimiento
es la base para evolucionar más lejos.
Hoy elijo anotar algo que pensé que entendía bien —
y me pregunto:
“¿Hay algún pequeño rincón que nunca he visto?”
Intenta tú también.
Escribe algo que ya 'sabes bien',
pero que aún te causa curiosidad.
Intenta profundizar una vez más.
¿Quién sabe,
puede que descubras una pequeña escalera
escondida detrás de algún rincón oscuro
en la casa del conocimiento que parece demasiado familiar.