Cuando empecé a operar, pensé que el éxito se trataba de encontrar el indicador perfecto o de aprovechar el mayor auge. La realidad llegó rápido: el exceso de operaciones, el comercio por venganza y la ignorancia de la gestión de riesgos arruinaron mis cuentas iniciales. ¿Una lección dolorosa? Cortar las pérdidas rápidamente. Aferrarse a una operación perdedora de $BTC con la esperanza de una reversión borró las ganancias de tres victorias anteriores.
Otra lección clave: paciencia. Algunas de mis mejores operaciones surgieron de esperar configuraciones de alta probabilidad en lugar de forzar posiciones por miedo a perder. La disciplina emocional separa a los traders rentables de los apostadores. Ahora, me enfoco en las relaciones riesgo-recompensa, me adhiero a mi estrategia y acepto que no cada operación ganará. Operar no se trata de tener razón todo el tiempo, se trata de gestionar las pérdidas y dejar que las ganancias sigan.
¿Cuál es tu lección de trading más difícil de aprender?