Las operaciones de trading implican la compra y venta de instrumentos financieros como acciones, bonos, divisas y materias primas para capitalizar los movimientos del mercado. Los traders utilizan estrategias como el day trading, el swing trading y el trading algorítmico para aprovechar las fluctuaciones de precios. Los elementos clave incluyen el análisis del mercado (técnico y fundamental), la gestión de riesgos y la velocidad de ejecución. Los traders institucionales operan en nombre de empresas, mientras que los traders minoristas invierten de forma independiente. La tecnología, incluida la IA y el trading de alta frecuencia (HFT), ha transformado las operaciones, permitiendo transacciones rápidas y decisiones basadas en datos. El cumplimiento regulatorio, la liquidez y los costos de transacción también impactan en la rentabilidad. El trading exitoso requiere disciplina, adaptabilidad y aprendizaje continuo para navegar en mercados volátiles y optimizar los rendimientos.