#MyStrategyEvolution La parte de sus bienes fue destinada a un waqf (fondo de financiación islámico) para apoyar propósitos a largo plazo como la educación, la atención médica, la seguridad alimentaria y la religión, el resto se entregó a sus hijos. Entre las muchas iniciativas suyas se encuentra la Universidad Sulaiman Al Rajhi, una organización sin fines de lucro centrada en la salud y las finanzas islámicas.
Él ya no forma parte de la lista de Forbes, pero ahora se encuentra en una lista más significativa: aquellos que han elegido ser humanitarios en lugar de acumular riqueza personal. ¿Su razón? "Todo lo que doy, lo doy a Dios." Él construyó su fortuna desde cero —nacido en la pobreza, trabajó como cargador y mensajero antes de convertirse en un multimillonario hecho a sí mismo. Y ahora, ha decidido dedicarse por completo.
La historia de Sulaiman Al Rajhi no solo se trata de caridad, sino también de redefinir el éxito, romper el ciclo vicioso de la codicia y utilizar la riqueza como una herramienta para elevar a otros. En un mundo donde la mayoría de los multimillonarios mueren con su fortuna intacta, él eligió un camino diferente: dar mientras vive.