Respeta cada rana y su pozo.
Respeta cada burro y su molino.
Respeta cada pájaro y el cielo que le pertenece.
No perturbar las montañas y mares de los demás es la forma más alta de bondad.
El pozo de la rana, el molino del burro, el cielo del pájaro, son todo su mundo.
El verdadero cultivo personal es entender y respetar cada forma diferente de avanzar.