Se supone que las criptomonedas deben desafiar el status quo. Pero nadie dijo que no pudieran reflejarlo.
A principios de 2025, el presidente de Argentina, Javier Milei, respaldó públicamente un meme coin — $LIBRA — diciendo que empoderaría a las pequeñas empresas. En minutos, el precio se disparó de casi cero a una capitalización de mercado de $4.6 mil millones. Luego colapsó un 85%. Los fundadores, que poseían el 70% de la oferta, vendieron masivamente. Los inversores perdieron millones. Estalló un escándalo. Ahora Milei enfrenta llamados a juicio político.
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⚠️ Por qué $LIBRA se sintió tan mal
Un presidente en funciones promoviendo un token de criptomonedas borró la línea entre ética y economía.
Tan pronto como $LIBRA se convirtió en noticia, los internos vendieron. La gente común cargó con las pérdidas.
Lo que comenzó como un mensaje esperanzador se convirtió en un espectáculo político—y una furiosa reacción.
Las comparaciones con la era del meme coin de Trump son inevitables: llenas de hype, de corta duración y elitistas.
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🤯 Lo que aprendí al observar desde lejos
Nunca he comprado $LIBRA. Pero las repercusiones se sienten familiares:
Cuando una moneda comienza con un respaldo político en lugar de fundamentos de blockchain, debería sonar la sospecha.
Si los internos poseen el 70% y tú te dejas llevar por ese hype—la pérdida es casi garantizada.
Existen aspectos positivos en las criptomonedas, pero $LIBRA me enseñó que el interés viral no equivale a valor.
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🌱 Cómo me estoy ajustando ahora
1. Evito tokens impulsados políticamente. No importa cuán tentadora sea la narrativa.
2. Busco bloqueos de liquidez, tokenomics claros y gobernanza liderada por la comunidad.
3. Si no puedo explicar una moneda en una oración—sin hacer referencia a un político—no la compro.
Esto no es un consejo de inversión—es mi reflexión cautelar. Las criptomonedas son poderosas, pero el verdadero poder se gana a través de la confianza y la transparencia, no de espectáculos.
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— Lena
