La noche pasada, el mercado estadounidense volvió a experimentar una ola de salida de capitales, con un flujo neto de salida de 1,966 millones de dólares en ETFs de contado, y un flujo neto de salida de 1,217.3 millones de dólares en ETFs de Bitcoin. A primera vista, este nivel de retiro de capital parece liberar señales de presión a corto plazo, lo que también ha provocado preocupaciones entre algunos inversores sobre el futuro del mercado.

Pero si ampliamos el horizonte temporal, descubrimos una historia completamente diferente. Desde 2025, Ethereum ha pasado de 1,385 dólares a principios de año a 4,788 dólares, con un aumento trimestral de más del 245%. Durante este tiempo, la proporción de posiciones institucionales se ha duplicado del 3% al 8.3%, y las tesorerías corporativas junto con los ETFs han continuado comprando, inyectando liquidez y confianza a largo plazo en el mercado. En otras palabras, la salida de capital a corto plazo es más un sentimiento de FOFO, mientras que la tendencia a largo plazo sigue siendo ascendente.

Mi opinión personal es que la volatilidad a corto plazo es inevitable, pero también es una oportunidad que el mercado ofrece. Lo que realmente merece atención no es cuánto capital salió la noche pasada, sino quién está aprovechando la oportunidad para entrar. Con la aceleración de la asignación institucional, la lógica subyacente del mercado ha cambiado; antes era la especulación impulsada por minoristas, ahora son instituciones, tesorerías corporativas y productos ETF los que están remodelando todo el panorama. Para nosotros, los inversores comunes, las oscilaciones a corto plazo pueden significar pánico, pero para aquellos que planean a largo plazo, a menudo son señales para aumentar posiciones.

En resumen, no te dejes asustar por el ruido a corto plazo, y más bien observa los cambios en la tendencia a largo plazo y en la estructura del capital.

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