Un devastador atentado suicida sacudió una mezquita chiita en Islamabad, la capital de Pakistán, matando al menos a 31 personas e hiriendo a más de 169 otras. La explosión ocurrió después de las oraciones del viernes, con el atacante detonándose a sí mismo en la puerta de la mezquita. El Primer Ministro Shehbaz Sharif condenó el ataque, prometiendo llevar a los perpetradores ante la justicia. El incidente ha desatado una amplia indignación y condena, con líderes políticos y diplomáticos extranjeros calificándolo como un "ataque directo a la humanidad, la religión y los valores sociales
El ataque es parte de un aumento en las insurgencias en Pakistán, particularmente en la provincia suroeste de Balochistán, donde grupos separatistas han estado atacando a las fuerzas de seguridad y a civiles. En los últimos días, las fuerzas de seguridad paquistaníes han matado a más de 145 combatientes en la región, incluidos 24 terroristas indios en operaciones en Khyber Pakhtunkhwa.