Mi visión criptográfica no nace del hype ni de gráficos a corto plazo. Nace de estructura, liquidez y macroeconomía. Cripto, para mí, es consecuencia de un sistema financiero global saturado, endeudado y sin alternativa más que imprimir.
Cuando la liquidez global (M2) se expande, no se queda parada. Busca redes, infraestructura y sistemas capaces de absorber capital a gran escala. Es ahí donde la cripto entra — no como casino, sino como capa financiera del próximo ciclo.
El precio no se define por el suministro total, sino en la margen. Cuando la oferta líquida se agota y entra el flujo, el mercado no avanza en línea recta, se re-precia. Por eso es que los movimientos “absurdos” ocurren y sorprenden a la mayoría desprevenida.
Por eso mi convicción en activos como AVAX y XRP. No por promesa, sino por posicionamiento: tokenización, RWAs, integración institucional, velocidad, escala y efecto de red. Cuando el dinero grande necesite esas redes, el precio no pedirá permiso.
Quien solo mira el presente lo llama exageración.
Quien entiende macro, red y liquidez lo llama inevitable.