El presidente de EE. UU., Donald Trump, es percibido más como un seguidor que como un líder en los esfuerzos en curso por reconfigurar el panorama comercial global. Bloomberg publicó en X, destacando que el enfoque de Trump hacia el comercio internacional ha sido caracterizado por una serie de medidas reactivas en lugar de un liderazgo proactivo.

Las políticas comerciales de la administración actual a menudo se han visto como respuestas a acciones tomadas por otras potencias globales, en lugar de establecer un nuevo rumbo para las relaciones comerciales internacionales. Esto ha llevado a la percepción de que EE. UU. no está a la vanguardia de establecer un nuevo orden mundial en el comercio.

Los observadores señalan que, aunque Trump ha sido vocal sobre la renegociación de acuerdos comerciales e imposición de aranceles, estas acciones son en gran medida vistas como tácticas más que estratégicas. El enfoque ha estado en abordar los desequilibrios comerciales inmediatos en lugar de elaborar una visión a largo plazo para el comercio global.

A medida que la comunidad internacional continúa navegando por dinámicas comerciales complejas, el papel de EE. UU. bajo el liderazgo de Trump sigue siendo un tema de debate. Las políticas de la administración han provocado discusiones sobre la dirección futura del comercio global y la posición de EE. UU. dentro de él.