Chevron ha adquirido un rancho de 22,000 acres en el oeste de Texas, anteriormente propiedad de un individuo que había estado involucrado en una batalla legal con la empresa. Bloomberg publicó en X, detallando las acusaciones contra Chevron, que incluían reclamaciones de derrames negligentes de agua tóxica y petróleo crudo en la propiedad. La adquisición se produce en medio de procedimientos legales en curso, destacando las complejidades de las disputas ambientales y de propiedad en el sector energético. La compra del rancho por parte de Chevron marca un desarrollo significativo en el caso, ya que la empresa continúa navegando por los desafíos legales asociados con las acusaciones. La situación subraya los problemas más amplios que enfrentan las empresas energéticas en la gestión de los impactos ambientales y los derechos de propiedad.