La reciente lesión de la leyenda del esquí estadounidense Lindsey Vonn ha provocado discusiones sobre las regulaciones de seguridad en el esquí competitivo. Según RTHK, Vonn, una campeona olímpica de 41 años de los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver, sufrió una caída apenas 13 segundos después de comenzar el evento de descenso femenino en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán el domingo pasado. Fue trasladada en helicóptero a un hospital donde le diagnosticaron una fractura en la pierna y se sometió a dos cirugías.

El incidente ha planteado preguntas sobre si los atletas deberían competir mientras están lesionados, especialmente dado que Vonn había roto su ligamento cruzado anterior izquierdo solo nueve días antes del evento. Johan Eliasch, presidente de la Federación Internacional de Esquí, declaró que si bien muchos han cuestionado si la federación debería intervenir en tales decisiones, él cree firmemente que la elección debe recaer en los propios atletas. Eliasch enfatizó que Vonn, más que nadie, entiende sus propias lesiones.

Eliasch expresó su simpatía por el desafortunado evento, reconociendo que la pierna de Vonn estaba efectivamente lesionada. Sin embargo, reiteró que esquiar es inherentemente un deporte peligroso, y tales riesgos son parte del esquí competitivo.