La tormenta política que rodea el escándalo involucrando al exembajador del Reino Unido en los EE. UU., Wendersen, se ha intensificado, acercándose al Primer Ministro Boris Johnson. Según Ming Pao, el Jefe de Gabinete de Johnson, Max Sweeney, renunció el domingo 8, asumiendo la responsabilidad de recomendar a Wendersen para el puesto de embajador. La decisión de Johnson de despedir a Sweeney se ve como un intento de aplacar la insatisfacción entre los miembros del Partido Laborista respecto a su liderazgo y prevenir desafíos internos a su posición. Sin embargo, fuentes cercanas a la oficina del Primer Ministro sugieren que la salida de Sweeney ha dejado a Johnson sin un colchón crucial, lo que probablemente vuelva a enfocar la atención pública en su decisión de nombrar a Wendersen. Los asistentes más cercanos a Johnson indican que se enfrenta al momento más peligroso de su mandato de 18 meses.
