La subjetividad sometida a recordatorios excesivos: la lógica de control oculta en la educación china
En el contexto de la educación china, existe un comportamiento que ha sido ampliamente embellecido: los recordatorios excesivos. Desde no olvides llevar la botella de agua hasta hace frío, ponte una chaqueta, esta atención aparentemente meticulosa, en esencia psicológica, es un juicio de incapacidad preestablecida. No se trata de ayudar a un individuo independiente a evitar riesgos, sino de privar subconscientemente a la otra persona de su derecho a actuar como sujeto.
La esencia de los recordatorios excesivos es la reprimenda anticipada.
El recordatorio, antes de que ocurra el evento, ya ha preestablecido el fracaso del recordado. Bajo este mecanismo, el niño ya no es una persona con capacidad de juicio independiente, sino un objeto que necesita ser constantemente corregido y completado. Este es el mayor paradoja de la educación china.
Este sistema educativo anhela cultivar élites con una fuerte motivación interna y un sentido de responsabilidad, pero en las interacciones micro cotidianas, a través de recordatorios intensivos, corta sistemáticamente la motivación interna.
Cuando cada acción de una persona es definida anticipadamente por instrucciones externas, su función de auto-regulación se degrada. No necesita hacerse responsable, porque siempre hay alguien que anticipa las consecuencias antes que él.
Así, el recordatorio se convierte en una suave prisión mental.
Crea un invernadero, pero también ruinas. Esta educación china mantiene a los niños físicamente seguros, pero los sumerge en una permanente impotencia aprendida a nivel mental. Esto no solo es un error en los métodos educativos, sino también una despreocupación fundamental por la subjetividad de la vida del individuo.