Las políticas de inmigración del presidente de EE. UU. Donald Trump, junto con la rápida apreciación del peso, están ejerciendo presión adicional sobre la economía de México. Bloomberg publicó en X, destacando cómo estos factores están contribuyendo a una desaceleración en el flujo de dinero hacia el país. El fortalecimiento del peso, aunque beneficioso para los importadores, presenta desafíos para los exportadores y aquellos que dependen de las remesas, que son una fuente significativa de ingresos para muchas familias mexicanas. A medida que el peso gana valor, el poder adquisitivo de las remesas enviadas desde el extranjero disminuye, afectando los ingresos y el gasto de los hogares. Las medidas de inmigración de Trump también han llevado a una disminución en el número de trabajadores mexicanos en EE. UU., impactando aún más los flujos de remesas. Estas presiones económicas surgen en un momento en que México se esfuerza por mantener el crecimiento y la estabilidad en medio de las incertidumbres globales. La combinación de un peso fuerte y remesas reducidas podría tener implicaciones a largo plazo para las perspectivas económicas del país.
