La libra esterlina británica ha surgido recientemente como una de las monedas más débiles entre las naciones del G7. Según Ming Pao, la caída en el valor de la libra se atribuye a la incertidumbre política y a la postura inesperadamente dovish del Banco de Inglaterra. Los analistas del equipo de investigación sugieren que la libra probablemente seguirá bajo presión a corto plazo. Sin embargo, si las incertidumbres políticas se alivian, la libra podría recuperarse frente al euro, respaldada por datos económicos del Reino Unido resilientes.
