Jessie Diggins, la esquiadora de fondo más condecorada en la historia de EE. UU., consiguió una medalla de bronce en su última aparición olímpica, superando una lesión en las costillas para lograr esta hazaña. The New York Times publicó en X, destacando su determinación y resiliencia frente a la adversidad. La sueca Frida Karlsson y Ebba Andersson ganaron las medallas de oro y plata, respectivamente, en un evento ferozmente competitivo. La actuación de Diggins suma a su ilustre carrera, marcando un momento significativo en su trayectoria olímpica.
