Un perro en São Paulo, Brasil, ha capturado los corazones de muchos al permanecer en la tumba de su dueño durante una década. Según Ming Pao, esta conmovedora demostración de lealtad ha llevado a un cambio legislativo en la zona, permitiendo a los residentes enterrar a sus mascotas junto a los miembros de la familia en parcelas familiares. La devoción inquebrantable del perro ha resonado con la comunidad, destacando el profundo vínculo entre los humanos y sus mascotas.
