El regulador del mercado de China ha ordenado que los fabricantes de fórmulas infantiles realicen pruebas para detectar cereulida, una toxina que ha llevado a retiros de productos por precaución por parte de importantes compañías alimentarias a nivel mundial. Bloomberg publicó en X, destacando el aumento de la vigilancia sobre la seguridad alimentaria en el país. Esta directiva llega en medio de crecientes preocupaciones sobre los estándares de seguridad alimentaria y tiene como objetivo prevenir posibles riesgos para la salud asociados con la toxina. La medida refleja el compromiso de China con la seguridad y calidad de los productos alimenticios, particularmente aquellos destinados a bebés. La decisión del regulador subraya la importancia de realizar pruebas rigurosas y monitoreo en la industria alimentaria para salvaguardar la salud pública.
