La cena de Nochevieja no mira el gráfico K, solo prueba los dumplings "alcista" y "bajista": un bocado de relleno de cebollín (inversionista minorista), un bocado de relleno de cerdo (inversionista institucional). Pasar la noche sin dormir, darle a los activos "minería de cruce de año", esperar a que suene la campana, el mercado "se reduce a la mitad" y alcanza un nuevo máximo.