🧧 🧧 Aún recuerdo la primera vez que compré Bitcoin. El precio cayó casi 🧧 🧧 inmediatamente, y me sentí estúpido por siquiera intentarlo. Seguí revisando el gráfico cada 5 minutos, dejando que cada vela roja desordenara mi cabeza. Durante unos días estuve estresado, confundido y, honestamente, cerca de vender.
Entonces hice una cosa simple: dejé de perseguir el mercado y comencé a construir un hábito. Compras pequeñas. Investigación real. Sin decisiones emocionales. Acepté que la volatilidad es normal, y que el miedo es parte del viaje.
Semanas después, no ocurrió nada mágico de la noche a la mañana… pero noté algo poderoso: mi mentalidad se volvió más fuerte. Ya no tenía miedo de las caídas. Entendí el juego.
Bitcoin no recompensa a la persona más rápida. Recompensa a quien se mantiene constante cuando todos los demás se rinden.