La próxima reunión de la Reserva Federal, el 17 de septiembre, podría marcar un punto de inflexión en la política monetaria de Estados Unidos. Después de más de dos años de endurecimiento y posterior pausa en los tipos, los mercados ya descuentan con un 100% de probabilidad que llegará la primera bajada.
Los últimos datos de empleo y desempleo han sido clave en este cambio de expectativas. El mercado laboral, que hasta hace poco seguía mostrando fortaleza, empieza a dar señales claras de enfriamiento. El aumento en las solicitudes de subsidio por desempleo y la ralentización en la creación de nuevos puestos de trabajo han elevado la presión sobre la Fed para que actúe.
El FedWatch Tool de CME refleja ahora un escenario muy claro:
88,8% de probabilidad de un recorte de 25 puntos básicos, lo que llevaría los tipos al rango del 4,00%–4,25%.
11,2% de probabilidad de un recorte más agresivo de 50 puntos básicos, que situaría los tipos en 3,75%–4,00%.
Que exista ya una posibilidad, aunque sea minoritaria, de un recorte de 50 puntos es un dato a tener en cuenta. Indica que parte del mercado considera que la desaceleración económica puede ser más fuerte de lo esperado, y que la Fed podría verse obligada a actuar con mayor contundencia.

📊 Impacto en los mercados:
Para la renta variable, un recorte sería un alivio, sobre todo para los sectores más sensibles al coste de financiación.
En el mercado de bonos, los rendimientos ya han empezado a caer, anticipando este movimiento.
En el caso de Bitcoin y las criptomonedas, un escenario de tipos más bajos suele traducirse en mayor liquidez y apetito por el riesgo, lo que podría ser un catalizador positivo de cara a final de año, siempre que la bajada de tipos no llegue demasiado tarde y la economía de los EEUU tarde en recuperarse, en cuyo caso, habría que esperar para tener impactos positivos considerables en el mercado.
En resumen, salvo un cambio drástico en los datos macro que se publiquen en las próximas semanas, parece que la Fed ya ha dado por finalizado el ciclo de tipos altos. La gran incógnita no es si recortará en septiembre, sino si lo hará a un ritmo moderado o acelerado.