De Washington a Wall Street, las criptomonedas y la blockchain ya no son un experimento marginal. Los bancos han intentado enviar dinero en forma de tokens, los fondos de inversión han lanzado productos de activos digitales, y el gobierno ha comenzado a redactar leyes de regulación. Esta es una buena señal, pero la tecnología necesita ser lo suficientemente robusta para cumplir.
La próxima fase de las criptomonedas ya no se basará en anuncios llamativos o en burbujas especulativas. Se decidirá por números muy reales: velocidad de procesamiento, certeza de las transacciones y costos. La blockchain debe ser lo suficientemente rápida, estable y económica para que las empresas sientan que no pueden ignorarla.

El viaje personal
Crecí en el sur de China y luego fui a EE. UU. a estudiar matemáticas y finanzas. Me encanta la investigación, pero no quiero perder muchos años persiguiendo un doctorado. Elegí el comercio, porque en Wall Street los resultados se reflejan inmediatamente en las ganancias, sin necesidad de explicaciones. Este trabajo se adapta a mí, pero también veo claramente la inercia de la infraestructura antigua: pagos lentos, datos fragmentados y todas las mejoras son solo parches. Cuando conocí el crypto y DeFi, sentí como si estuviera reviviendo los primeros días de internet: primitivo pero lleno de potencial para cambiar la forma en que operan las finanzas.
La nueva tecnología abre nuevos productos
Participé en AirSwap, una de las primeras plataformas de intercambio descentralizado. En ese momento intentamos copiar el funcionamiento de las finanzas tradicionales, pero luego apareció Uniswap y cambió todo. Ellos ignoraron el papel de los intermediarios, permitiendo que los usuarios comerciaran directamente a través de pools de liquidez. Este es un punto de inflexión importante porque por primera vez hay un mercado que opera completamente basado en software de código abierto, donde cualquiera puede verificar las reglas del juego.
Luego fundé Amber Group, una empresa de gestión de activos crypto centrada en proporcionar liquidez. La empresa alcanzó un nivel de gestión de 5 mil millones de dólares en su punto más alto. En el proceso, continuamente probamos nuevas tecnologías Web3, algunas veces con éxito, otras veces fracasando, pero siempre buscando empujar los límites más allá.
Se necesita una infraestructura robusta como la de las finanzas tradicionales
Esta experiencia me mostró que la infraestructura crypto aún no ha alcanzado el nivel que requieren las grandes organizaciones. Si los bancos, fondos de inversión o las empresas fintech quieren operar directamente en blockchain, el sistema debe ser casi instantáneo, con costos tanto bajos como estables, y operar de manera simple por fuera pero robusta por dentro. Al igual que la transición de las cabinas telefónicas a los iPhones o de los boletos de papel a las transacciones electrónicas, el blockchain, si se hace bien, no solo reemplazará lo antiguo, sino que también abrirá nuevas formas completamente nuevas.
Impacto generalizado
Lo que me motiva no son solo los indicadores técnicos, sino el impacto en la vida. Esta tecnología puede hacer que el comercio sea más barato y rápido, crear nuevos mercados, ayudar a las personas a tener más control sobre sus activos y ampliar las oportunidades financieras tanto para los residentes como para los que están fuera de EE. UU.
Si podemos construir una infraestructura lo suficientemente fuerte para que las finanzas globales operen sobre ella, su efecto podría extenderse durante décadas en todo el mundo. La demanda por parte de las organizaciones ya existe, y el interés del público también. El momento ha llegado, y la victoria no vendrá de las palabras, sino de la efectividad real. Cuando el mundo se involucre, no necesitaremos fuegos artificiales, solo números que funcionen con precisión.