#Gaza despertó con una mezcla atónita de alivio y sospecha tras un giro inesperado en la diplomacia: Hamás presentó una respuesta cautelosa y condicional a una #US propuesta de paz que no rechazó de plano el plan. El grupo supuestamente acordó — con reservas — liberar a los cautivos israelíes y permitir que la administración diaria de Gaza fuera dirigida por tecnócratas palestinos no partidistas, mientras se dejaban problemas clave sin resolver y sujetos a más negociaciones. �

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El presidente Donald #TRUMP amplificó rápidamente el momento en línea, diciendo que creía que Hamás estaba “listo para la paz” y urgió a Israel a detener su bombardeo. También dijo que Israel había aceptado una línea inicial de retiro, y que un alto el fuego entraría en vigor una vez que Hamás confirmara formalmente el acuerdo. Aún así, los ataques continuaron en partes del enclave incluso después de su llamada, subrayando cuán frágil podría ser la pausa en la lucha. �

Dentro de Gaza, el ambiente está fracturado. Decenas de miles de personas desplazándose por las redes sociales reaccionaron con una mezcla de esperanza cautelosa y profunda ansiedad: algunos temen que el movimiento sea una trampa diplomática que podría exponer a los rehenes y civiles a una nueva violencia, mientras que otros lo describen como una apertura rara para finalmente detener más de 700 días de combate y comenzar la recuperación. Voces locales y observadores internacionales advirtieron que el sentimiento público está dividido entre el optimismo y el profundo escepticismo. �

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Lo que suceda a continuación será técnico y tenso. Mediadores de la región y más allá —reportadamente incluyendo a EE.UU., Egipto y Catar— están destinados a presionar por una logística precisa: cómo y cuándo se liberarían a los rehenes, los términos y el momento de cualquier retirada israelí, y la formación de una administración tecnocrática no Hamas para administrar Gaza en la fase de transición. Funcionarios senior de EE.UU. han advertido al público que los acuerdos iniciales sobre rehenes y retiradas son solo el primer paso; construir un orden político sostenible post-conflicto y desarmar a las milicias será mucho más difícil. �

#Bottom línea: esta es una apertura frágil — un “sí” condicional que devuelve la pelota a la cancha de Israel y a intensas conversaciones tras bambalinas. Para muchos en Gaza, la elección es dolorosamente clara: esto podría ser el comienzo de una calma duradera, o podría ser un breve respiro que termine en un sufrimiento renovado. Las próximas 48–72 horas de diplomacia e implementación serán decisivas. �

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