Durante un almuerzo en la Casa Blanca con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, se le preguntó al presidente de EE. UU. Donald Trump sobre una propuesta para un túnel submarino que conectara Rusia y Alaska, una idea planteada por el enviado de inversiones de Moscú. Trump lo calificó de “interesante” pero no ofreció una postura clara.
Cuando Trump se volvió hacia Zelensky para pedir su opinión, el presidente ucraniano respondió de manera directa:
> “No estoy feliz con esto.”
Antecedentes:
El concepto del túnel proviene de Kirill Dmitriev, gerente del fondo soberano de riqueza de Rusia. Sugiere que un túnel de 70 millas (≈112 km) bajo el estrecho de Bering podría simbolizar la cooperación entre EE. UU. y Rusia. Dmitriev afirma que la tecnología de túneles avanzada —potencialmente de The Boring Company de Elon Musk— podría reducir los costos de $65B a menos de $8B.
Esta idea no es nueva: los planes para vincular Siberia y Alaska han surgido durante más de un siglo, pero los obstáculos técnicos, financieros y geopolíticos siempre han impedido que avance.
Por qué Zelensky reaccionó de esa manera:
Óptica estratégica: La propuesta podría dejar a Ucrania de lado en discusiones sobre el orden regional.
Mensajería de soberanía: Zelensky es firme en proteger el papel de Ucrania en la configuración de su futuro, rechazando cualquier decisión unilateral que involucre territorio ruso.
Distraído de la guerra: Con Ucrania aún bajo ataque, es probable que vea tales propuestas como una forma de desviar la atención de realidades urgentes.
Qué observar:
Reacciones de EE. UU. y Rusia: ¿Ganará esta idea del túnel una tracción seria o permanecerá en un teatro especulativo?
Enmarcado mediático: La respuesta de Zelensky puede cambiar la cobertura de 'innovación' a 'propaganda o distracción'.
Impacto diplomático: Su postura señala que Ucrania espera ser un participante, no un espectador, en cualquier discusión regional.
Chequeo de viabilidad: Los expertos evaluarán la viabilidad técnica, económica y política del túnel.
Conclusión:
El despido de Zelensky subraya un principio simple: para Ucrania, el simbolismo significa poco sin sustancia, especialmente cuando están en juego vidas y territorio. Este momento también pone a prueba si los líderes globales reconocen a Ucrania como central, o meramente incidental, en la configuración del futuro de la región.