Nací en un pequeño pueblo del sur, cuidando una tienda de bordado a mano, pasando décadas de una vida tranquila como el agua. Antes de la primavera de 2022, mi mundo era esta vieja calle, y mis clientes eran los vecinos. En cuanto al negocio, no tenía problemas de alimento, pero al ver a más y más jóvenes comprando en línea, siempre sentía una ansiedad indescriptible.
Mi hijo estudia en otra ciudad y siempre me habla por teléfono sobre bitcoin y Web3. Al principio, me resistía, pensando que eran cosas que solo los jóvenes hacían, invisibles e intangibles, ¿cómo podrían compararse con la aguja y el hilo que tengo en mis manos? El verdadero cambio ocurrió en 2022. Un grupo chino en el extranjero vio mis obras a través de las redes sociales y quiso hacer un pedido, pero el pago se complicó. Ir al banco era un problema, pues a la otra parte le parecían engorrosos los trámites y el tiempo de espera era largo; para un pedido pequeño, solo las tarifas eran dolorosas.
Mi hijo mencionó una vez más: “Mamá, prueba a recibir USDT en Binance, es una moneda estable, como el dólar digital, rápida y económica.” Me convenció, y en esa tarde de finales de primavera, bajo la guía en video de mi hijo, me registré torpemente en Binance y completé mi primer pago. Al ver que el dinero aparecía casi instantáneamente en mi cuenta, con tarifas tan bajas que prácticamente eran insignificantes, me quedé boquiabierta. Esto era más fácil que cualquier trámite que hubiera hecho en el banco para operaciones transfronterizas.
Desde ese momento, mi #币安人生 realmente comenzó. Mi pequeña tienda, parecía que en esa primavera de 2022, abrió silenciosamente otra puerta al mundo. Comencé a mostrar mis obras conscientemente en la red externa, escribiendo en la descripción 'aceptamos pagos en criptomonedas'. Poco a poco, mi lista de clientes se llenó de nombres de Singapur, Vancouver y San Francisco. Mi cuenta de billetera se convirtió en mi 'caja registradora global' pequeña pero sólida. Ya no soy solo una pequeña propietaria de un local, mis bordados pueden volar a cualquier rincón del mundo gracias a la red blockchain.
Hasta ahora, esta sensación se vuelve cada vez más sólida. Sigo ocupado todos los días, pero mi mentalidad ya es diferente. Cuando los dueños de las tiendas cercanas se quejan de la disminución del tráfico de clientes, yo me siento tranquilo. Porque sé que mi mercado está en línea, en la distancia. Esta libertad y amplitud que trae la tecnología es el regalo más tangible que me ha dado la 'vida en Binance'. Me hizo creer, como una mujer común de un pequeño pueblo, que en esta era, siempre que estés dispuesto a aceptar cosas nuevas, el mundo definitivamente te encontrará.