El reciente descenso en el mercado de criptomonedas se puede atribuir a varios factores interrelacionados. Primero, la drástica caída comenzó con la liquidación masiva de posiciones altamente apalancadas, lo que generó una reacción en cadena de ventas forzadas.

En segundo lugar, la salida institucional—especialmente de grandes ETFs de Bitcoin y Ether al contado—eliminó una fuente de demanda estable, convirtiendo a los compradores estructurales en vendedores. [1] Tercero, factores económicos como el aumento de la producción real y la fortaleza del dólar estadounidense han incrementado el costo de mantener activos riesgosos como las criptomonedas, atrayendo a los inversores hacia alternativas más estables.

Estas fuerzas combinadas han debilitado el mercado de criptomonedas, subrayando que está lejos de la presión financiera y regulatoria más amplia.