Las operaciones de la Reserva Federal son bastante evidentes: por un lado, anuncian la detención de la reducción de balance, y por otro, dicen que la bajada de tipos en diciembre "no está decidida", esto no es indecisión, es una postura. ¿Qué significa esto?
Le dicen al mercado: tengo el control, yo establezco el ritmo.
Saben que, en este momento, al mercado le aterra la incertidumbre; una frase como "no está decidido" hace que los fondos no se atrevan a anticipar movimientos. Esto es controlar el ritmo, mantener al mercado en tensión.
Y el mercado quieto no significa que no haya reacción, sino que está acumulando fuerza. En la fase en que la macroeconomía confirma la flexibilización, la liquidez se asegura de regresar, y las expectativas de recortes de tipos se juegan repetidamente, los principales actores tienen la excusa de que "los datos aún no son estables" y de que "las declaraciones son contradictorias" para reorganizar y acumular.
El actual movimiento de oscilación no es debilidad, es acumulación de energía; no es un pico, es un punto de partida.
Generalmente, después de un punto de inflexión macroeconómico, el mercado se queda en un silencio escalofriante, y cuando se forma una expectativa consistente, los fondos explotan directamente.
Es como aquella ola de 2020, donde la FOMC repetía vagamente las señales de recorte de tipos, y cuando finalmente se confirmó, BTC subió tres meses consecutivos, y las altcoins despegaron.
Ahora tenemos exactamente el mismo guion. Nace de la desesperación, sube en la indecisión, y muere en la locura.