Recientemente me llamó la atención una publicación que criticaba al presidente de EE. UU. por las cosas mencionadas en el título. Tras reflexionar, en mi opinión, esta acusación tiene bases sólidas. No es solo una "influencia" o "reacción" a la política, sino un uso intencionado de una posición única para provocar movimientos deseados en la bolsa. Sus acciones durante su mandato mostraban un patrón en el que decisiones clave eran precedidas o seguían inmediatamente a señales que beneficiaban a grupos específicos, bien informados. Ante tantas pruebas, las acusaciones de manipulación dejan de ser una teoría y se convierten en un hecho.
Existen muchos ejemplos concretos que confirman esta acusación. El más grave es la práctica del 'insider trading' – es decir, el uso indebido de información confidencial. Antes de que se anunciara la decisión de suspender los aranceles (anuncio que provocó un aumento inmediato en los mercados), en Wall Street se registraron compras sospechosas y enormes de opciones sobre acciones. Era una señal de que alguien que conocía la decisión de Trump la utilizó intencionadamente para obtener ganancias rápidas. Además, las acciones de la empresa propiedad del propio Trump (con el símbolo DJT) también se dispararon tras sus publicaciones. Este tipo de esquemas, que se repiten en torno a decisiones comerciales clave y recomendaciones públicas de inversión en redes sociales, no dejan lugar a dudas: Donald Trump utilizó regularmente la Casa Blanca como palanca para aumentar su fortuna. También la emisión de memecoins y NFT criptográficos relacionados con él se está convirtiendo en un elemento de este rompecabezas, utilizado para inflar el valor de los activos digitales para obtener ganancias.
En lugar de una larga publicación, resumiré sus acciones en una palabra: decepción. Una vez más queda claro que los políticos están por encima de la ley, y la persona común no tiene ninguna posibilidad de responsabilizar a esta casta. Donald Trump demostró ser un político. Uno de muchos.